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El territorio

Pueblos con identidad. La dispersión del poblamiento junto con su concentración en núcleos cerrados y con localizaciones, a veces imposibles, han permitido conservar pueblos que aún mantienen su composición y arquitectura tradicional. El concejo de Ibias cuenta con el mejor nivel de conservación en sus pueblos (Alguerdo, Riodeporcos, Cecos, Seroiro, Taladriz, Valvaler, Omente, Villardecencias…). En Cangas del Narcea, Monasterio del Coto, La Viña, Brañas de Abajo, San Pedro de las Montañas o Besullo, también mantienen alguna de las características propias de la comarca.

Bienes patrimoniales escasamente aprovechados. Los inventarios municipales recogen un conjunto de bienes, actualmente ociosos o infrautilizados, que pueden ser objeto de aprovechamiento y/o reconversión. Las escuelas rurales, en desuso, por los procesos de reagrupamiento escolar, son inmuebles que pueden ser reconducidos para su uso social y vecinal, convirtiéndose en verdaderos centros de dinamización rural. Los montes también pueden ser objeto de un aprovechamiento sostenible. Algunos de estos montes son de Utilidad  Pública, aunque los más habituales son los montes particulares o los montes vecinales en mano común.

Paisajes rurales herencia de manejos tradicionales. Las zonas de aprovechamiento para pasto han formado parte del paisaje tradicional que se ha mantenido hasta hoy día de la mano de la ganadería extensiva. En las zonas altas y en las sierras cumbreras se localizan las brañas, asentamientos de ocupación estacional en los meses de verano para aprovechar los pastos de montaña. Cada pueblo cuenta con sus brañas donde además de las zonas de pasto, las cabañas para pastores y ganado, conforman un paisaje peculiar, que debe ser preservado. Brañas como las de Xunqueras, El Acebal, Monasterio de Hermo, Larón, La Viliella en Cangas del Narcea, Seroiro, Valvaler y Llanelo en Ibias y Braña del Monte en Degaña. Destacando como especial conjunto etnográfico las brañas de La Viña. Otros paisajes rurales que cabe destacar y cuidar, y que ya han sido mencionados con anterioridad son los vinculados a la tradición vitivinícola, aprovechamiento de cultivos de huerta y bosques.

Oficios, tradiciones y conocimientos que se pierden. El patrimonio etnográfico y cultural abarca algo más que la cultura material. A pesar de la desaparición de los modos de vida tradicionales, aún hoy día se conservan técnicas, oficios, manejos y sobre todo costumbres y tradiciones que nos hablan de las señas de identidad de la comarca; labores de siega, elaboración del vino, la matanza, las fiestas de invierno y verano, los sistemas de ayuda vecinal que junto con los bailes y las músicas tradicionales conforman el círculo de tradiciones del medio rural. A pesar de la modernización de la sociedad aún se conservan oficios y técnicas artesanas, destacando la alfarería de Llamas del Mouro, los cunqueiros con sus técnicas de tornería, localizados en Tablao y Sisterna, los cesteiros como los de El Rebollar, o madreñeiros y ferreiros.

Implicación y participación social. Los cambios acaecidos en nuestra sociedad han abierto un modelo de  participación y  el consenso como métodos de construcción social. Los nuevos modelos abogan por los planteamientos participativos con un enfoque ascendente que permita a la ciudadanía escoger su futuro. La comarca no se ha quedado ajena a ello, y ha sido la organización asociativa y vecinal la que ha impulsado junto los poderes públicos algunos de los procesos más importantes del desarrollo. El tejido asociativo de la comarca es muy numeroso (no suele ser muy operativo)  y con tendencia a la concentración en los núcleos urbanos. En los últimos años han aparecido en algunos pueblos, asociaciones  que un carácter cultural y vecinal, que son piezas fundamentales en el medio rural y especialmente para sus vecinos como canalizadores de las relaciones sociales internas (Gedrez, Posada de Rengos, San Antolín de Ibias, Tablao). Igualmente, la agrupación profesional o empresarial comienza a ser significativa en la comarca (asociaciones de autónomos, empresarios de turismo rural, viticultores), así como las de carácter lúdico-deportivo (bolos, cazadores).

Ubicada en el suroccidente asturiano la comarca la componen los concejos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias. Con una extensión de 1.244 km2 conforman un vasto territorio con un marcado carácter e impronta rural

 

… una comarca con futuro.

  

Ubicada en el suroccidente asturiano la comarca conforma un área homogénea desde el punto de vista geográfico y socioeconómico que ha permitido su estructuración como comarca funcional y administrativa,  aunque dotada de cierta complejidad ligada a sus peculiares condiciones orográficas y a su vasta extensión.

 

La dinámica social y económica experimentada ha venido determinada por la influencia de factores importantes como la pérdida continua de población,  la evolución histórica de la estructura económica (del peso inicial del sector primario que se traslada a la minería del carbón  para reducir su importancia  a favor de la terciarización y las economías mixtas) y  el despoblamiento del área rural a favor de las capitales de los concejos y especialmente la cabecera comarcal (villa de Cangas del Narcea) y puntos urbanos regionales y extraregionales. Una situación de partida en continuo cambio que será punto de inicio para el nuevo programa.

 

... la riqueza de una tierra. 

 

Integrado por los concejos de Cangas del Narcea, Degaña e Ibias, cuenta con una superficie total de 1.244 km2 y una población de 17.533 habitantes. Características que la conforman como una comarca homogénea desde un punto de vista físico, económico y social. 

  

Espacio geográfico de grandes contrastes y vasta extensión, que tiene en su condición de lejanía, periférico respecto al área central y próximo a otras comunidades, la explicación de sus peculiaridades, al convertirse en una zona de confluencia y mestizaje cultural, de modos de vida, hechos, y paisajes diferenciados. Con un relieve complejo de alternancia de valles y cordales montañosos, ha condicionado su poblamiento, comunicación y actividad económica. 

  

La superficie incluida en espacios protegidos es de 556  km2 , Parque Natural de las Fuentes del Narcea, Degaña e Ibias, lo que supone que el 45 % de la comarca dispone de un plan de ordenación, regulación y conservación ambiental, que permitirá el desarrollo sostenible y el reconocimiento de su valor y calidad ecológica y paisajística. Se hace preciso articular medidas de  mejora y revalorización de aquellas áreas fuera del Parque que no cuentan con instrumentos de ordenación  y reactivación. 

  

Las condiciones especiales de este territorio, determinadas por su compleja orografía y el tradicional aprovechamiento de sus recursos han configurado su paisaje rural. El componente de ruralidad de montaña es claro, y máxima cuando las comparativas se realizan con otras áreas rurales con mayor orientación y/o proximidad  urbana. 

 

... poblamiento disperso y complejo. 

La distribución de la población de la comarca 17.533 hab. (datos de INE a 1 de Enero de 2009), en un territorio de 1.244 km2, nos aproxima a uno de los datos más llamativos de esta comarca, que es su baja densidad. Con una media comarcal del 14,09  que contrasta fuertemente con la media asturiana 101,54 hab./km2, estos datos adquieren un cariz diferente en función del concejo. Cangas del Narcea con 17, 7, seguido de Degaña con 14,4 y cerrando Ibias con una de las más bajas densidades de Asturias, 5,1 hb./km2. 

En todo caso señalar que la significativa pérdida de población en la comarca, tomada en términos generales, ha tenido diferente comportamiento en términos territoriales. El despoblamiento afecta en mayor grado  a aquellos núcleos y parroquias más alejadas, periféricas y con mayores dificultades de comunicación; frente a aquellas otras que por su comportamiento “urbano” o por ser área de influencia urbana, aunque han perdido población, mantienen el dinamismo y son los receptores de la población rural. Las zonas mineras conservan población, aunque han perdido el dinamismo de los años de plena actividad.  

  

Conforme a las características orográficas los asentamientos de población se ubicaron tradicionalmente en los valles o en las laderas menos pronunciadas, siguiendo el curso de los ríos en el caso de Cangas del Narcea. En Degaña e Ibias se dieron otros condicionantes, climáticos en un caso y derivados de los encajados valles que conforma el río Ibias en el otro. Con la irrupción de la actividad minera a mediados del siglo XX, se dieron variaciones respecto a los asentamientos habituales. Junto con las capitales de concejo, los núcleos cercanos a explotaciones mineras vieron crecer su población, al contrario que los situados en la periferia de la comarca. Paralelamente a la crisis del sector en las postrimerías del siglo pasado, estas poblaciones se sumaron a la dinámica generalizada de la pérdida de población. Destacar el caso de Degaña, donde su núcleo más habitado es Cerredo, por encima de la capital municipal, Degaña. 

  

Cangas del Narcea sigue ejerciendo como cabecera comarcal, como villa de servicios y de carácter más “urbano”. La actividad minera y el crecimiento del sector servicios la ayudaron a consolidarse en esta posición. A pesar de todo, desde principios del siglo XXI, la villa pierde población paulatinamente, al contrario de lo que ocurrió en el siglo pasado. Actualmente cuenta con 6.676 habitantes. 

  

La actividad minera también se hizo notar en  Cerredo, núcleo de características ya casi más urbanas que rurales. San Antolín mantiene sus características sin haber experimentado grandes transformaciones. Ambas localidades son centro de referencia dentro de su territorio, pero sin influencia en concejos vecinos, al contrario de lo que ocurre en Cangas del Narcea. 

  

En lo que respecta a los pueblos, estos se localizaron en las laderas solanas, dejando las zonas llanas para el aprovechamiento agrícola. Aún se conserva la tipología arquitectónica tradicional, utilizando los tres elementos de rigor: madera, piedra y pizarra, si bien se trata de núcleos alejados de las zonas de desarrollo. Destacar el impacto negativo habido en zonas de actividad minera y en la propia villa de Cangas del Narcea, con un caótico desarrollo urbanístico. En este sentido, se ha producido un repunte en la recuperación del patrimonio arquitectónico ligado al desarrollo del turismo rural, siguiendo unos criterios de calidad constructiva que han contribuido a mantener y mejorar la tipología tradicional. 

 

Destaca el disperso poblamiento de la comarca, con casi 394 entidades de población, que conforme a datos del Nomenclator 2006, 10 de ellas se encuentran deshabitadas. Tan sólo 15 núcleos superan los 100 habitantes, de los cuales, solo Corias, San Antolín de Ibias y Cerredo superan los 300, siendo la villa de Cangas del Narcea el único que supera los 1000 habitantes, concretamente 6.676. 

 

 

... de la vocación ganadera a la especialización minera y la terciarización. 

  

Tradicionalmente la comarca contó con una estructura agraria, que todavía mantiene, para crecer industrialmente a mediados del pasado siglo con la irrupción de la minería. La crisis que afecta a ambos sectores obliga a buscar nuevas alternativas de desarrollo, incrementándose notablemente la actividad en el sector servicios. Actualmente del binomio ganadería-minería se ha pasado a un creciente peso del sector servicios seguido de la industria y en menor medida la agricultura. La terciarización del medio rural comienza a iniciarse en esta comarca, de la mano de la pérdida de importancia de la minería y ganadería. El comportamiento por concejos es desigual 

 

Sector Primario 

El sector primario de la comarca está caracterizado por una actividad ganadera de arraigada tradición vinculada al aprovechamiento de los recursos pastables del territorio, adaptada a sus condicionantes medioambientales y especializada en la producción de carne de la raza autóctona de bovino “Asturiana de los Valles”. Una parte importante de las explotaciones ganaderas de la comarca están en un continuo proceso de mejora de los sistemas de producción y manejo, de la adecuación de las instalaciones a la legislación vigente, adopción de medidas de bienestar animal, controles sanitarios, en contraposición a la existencia de aproximadamente un 20% de explotaciones que podríamos calificar de anquilosadas y abocadas a su desaparición. 

  

Sector SecundarioSector Secundario 

El peso de la minería, a pesar de haber disminuido su importancia, está presente en los tres concejos. La industria maderera y la construcción, si bien dependieron tradicionalmente de aquella, se fortalecieron como sectores capaces de generar su propia dinámica, especialmente el sector de la construcción. Las actividades relacionadas con la madera mantienen su dinamismo, precisándose empresas que permitan cerrar el ciclo productivo. Cabe destacar el desarrollo de empresas manufactureras y forestales con importante volumen de empleo; así como la proliferación de pequeñas iniciativas agroalimentarias con productos de calidad y un mundo artesano que necesita de relevo generacional. 

 

Sector Terciario 

El sector terciario ha iniciado desde hace años una tendencia progresiva en alza cuyo aporte a la comarca se centra principalmente en los núcleos urbanos (principalmente en la villa de Cangas del Narcea y capitales de concejo). Un crecimiento que ha centralizado la mayor parte de los empleos en la sanidad, la enseñanza y el comercio y que se pretende diversificar, mejorar  y descentralizar ya que salvo el turismo rural, es insignificante la presencia de servicios en el entorno rural 

 

.. la consolidación del medio rural. 

  

  

La compleja red de comunicaciones, inicialmente consecuencia de una difícil orografía, dificultan la integración de la comarca en la dinámica de desarrollo que experimenta el conjunto de Asturias. Las dificultades de comunicación condicionan la forma de vida de la población, sus relaciones tanto exteriores como interiores, plasmándose en grandes desequilibrios territoriales. Con una inexistente red ferroviaria, las carreteras constituyen las únicas vías de comunicación. Una densa red viaria de más 500 km 

  

Las carreteras, comarcales y locales, tienen un complejo entramado que dan la accesibilidad a los numerosos núcleos de población, acarreando dificultades de mantenimiento, conservación y limpieza; existiendo áreas con precarios accesos, factor que ha agudizado su despoblamiento. 

  

Las infraestructuras de abastecimiento y saneamiento de aguas existen en la práctica totalidad de los núcleos de población; mientras que los sistemas de depuración se encuentran en los centros poblacionales más importantes. La red de telefonía es mejorable en determinadas áreas rurales y como se verá en apartado posterior  la conexión a Internet es deficiente exceptuando las capitales de los concejos. La cobertura de telefonía móvil, televisión y radio es mejorable en áreas rurales periféricas. 

  

Tanto los equipamientos como los servicios se  centralizan en las capitales de los concejos, y especialmente en la villa de Cangas. En los últimos años se ha apreciado cierta localización de equipamientos y servicios básicos (centros periféricos de salud, reagrupamiento de centros educativos, equipamientos deportivos como boleras, …)  en puntos accesibles del medio rural, consecuencia inmediata de la mejora de las condiciones viarias y un mayor nivel de exigencia de la población rural; si bien la tendencia prioritaria viene dada por la localización en zonas urbanas. 

  

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs) son instrumentos imprescindibles en la sociedad actual, para las  actividades sociales y económicas de la ciudadanía: para el trabajo, los negocios, las relaciones sociales, el ocio y entretenimiento. El vertiginoso desarrollo de las TICs y su creciente nivel de penetración esta teniendo un importante impacto social y económico, favorecido especialmente por la presencia, cada vez más generalizada, de Internet en todos los ámbitos. La implantación de estas nuevas tecnologías conlleva cambios en los comportamientos y hábitos de la ciudadanía y las empresas, constituyendo una fuente vital de competitividad y desarrollo social.

 

... la transferencia generacional de saberes. 

 

La complejidad geográfica de la comarca que ha determinado dificultades de accesibilidad y comunicación, también ha configurado la identidad social y cultural de la comarca. Rasgos, formas y saberes que constituyen el acervo local y que podrían, con un enfoque apropiado, ser  instrumentos de desarrollo. 

  

A la  riqueza patrimonial y natural, de que hace gala este lugar, se suma un saber hacer, unos manejos tradicionales y una forma de vida muy ligada al territorio. Estos valores que son los que han conformado la identidad del territorio, se encuentran hoy en un punto de inflexión caminando hacia su abandono y desaparición. Requieren pues, de una urgente intervención, que permita, no solo su conservación, sino su revalorización y su incorporación a los procesos de desarrollo de la comarca. 

  

Un rico patrimonio histórico-artístico y etnográfico. Dentro de lo que se ha denominado patrimonio hemos convenido realizar la siguiente clasificación: histórico-artístico, arqueológico y etnográfico.  

  

-          Patrimonio histórico-artístico. La comarca cuenta con un importante patrimonio tanto religioso como civil, siendo en su mayoría de titularidad privada, sobre el que es difícil una intervención pública. Iglesias, capillas rurales, junto con un rico patrimonio civil de palacios y casonas blasonadas configuran el histórico-artístico de la comarca.  

-          Patrimonio arqueológico. La falta de una completa carta arqueológica hace difícil no solo conocer su estado sino su existencia y situación. Restos megalíticos, de la cultura castreña prerromana, yacimientos auríferos romanos y restos altomedievales forman parte de la riqueza arqueológica. Hasta la fecha han sido escasas las intervenciones arqueológicas realizadas (castro de Larón en los años 70, castro de Tremao de Carballo, Monasterio de Corias e iglesia de Monasterio de Hermo); y ninguna, las actuaciones de preservación y revalorización. 

 

-           Patrimonio etnográfico. El patrimonio etnográfico, mueble e inmueble, es uno de los mejores valores de la comarca que marcan su identidad y carácter. Desde las peculiares pallozas, singular modalidad de vivienda circular y con cubrición vegetal de “teito”, que con dificultad solo se conservan en el concejo de Ibias (Santiso), hasta los hórreos y paneras que, algunas de ellas también con cubierta vegetal, existen en pueblos de Ibias. También los cortinos y talameiros, los  molinos y diversos ingenios hidráulicos como los mazos conforman ejemplos etnográficos que nos llevan a las formas de vida y oficios del mundo rural preindustrial. Actualmente constituyen elementos clave sobre los que es necesario plantear alguna actuación que evite su desaparición definitiva. Por otro lado, las viviendas rurales, son en si mismas por su tipología y configuración, elementos patrimoniales, que esconden además un rico patrimonio mueble y edificaciones anexas de gran interés: cuadras, bodegas, lavaderos, etc. 

 

Pueblos con identidad. La dispersión del poblamiento junto con su concentración en núcleos cerrados y con localizaciones, a veces imposibles, han permitido conservar pueblos que aún mantienen su composición y arquitectura tradicional. El concejo de Ibias cuenta con el mejor nivel de conservación en sus pueblos (Alguerdo, Riodeporcos, Cecos, Seroiro, Taladriz, Valvaler, Omente, Villardecencias…). En Cangas del Narcea, Monasterio del Coto, La Viña, Brañas de Abajo, San Pedro de las Montañas o Besullo, también mantienen alguna de las características propias de la comarca 

  

Bienes patrimoniales escasamente aprovechados. Los inventarios municipales recogen un conjunto de bienes, actualmente ociosos o infrautilizados, que pueden ser objeto de aprovechamiento y/o reconversión. Las escuelas rurales, en desuso, por los procesos de reagrupamiento escolar, son inmuebles que pueden ser reconducidos para su uso social y vecinal, convirtiéndose en verdaderos centros de dinamización rural. Los montes también pueden ser objeto de un aprovechamiento sostenible. Algunos de estos montes son de Utilidad  Pública, aunque los más habituales son los montes particulares o los montes vecinales en mano común.  

  

Paisajes rurales herencia de manejos tradicionales. Las zonas de aprovechamiento para pasto han formado parte del paisaje tradicional que se ha mantenido hasta hoy día de la mano de la ganadería extensiva. En las zonas altas y en las sierras cumbreras se localizan las brañas, asentamientos de ocupación estacional en los meses de verano para aprovechar los pastos de montaña. Cada pueblo cuenta con sus brañas donde además de las zonas de pasto, las cabañas para pastores y ganado, conforman un paisaje peculiar, que debe ser preservado. Brañas como las de Xunqueras, El Acebal, Monasterio de Hermo, Larón, La Viliella en Cangas del Narcea, Seroiro, Valvaler y Llanelo en Ibias y Braña del Monte en Degaña. Destacando como especial conjunto etnográfico las brañas de La Viña. Otros paisajes rurales que cabe destacar y cuidar, y que ya han sido mencionados con anterioridad son los vinculados a la tradición vitivinícola, aprovechamiento de cultivos de huerta y bosques.  

  

Oficios, tradiciones y conocimientos que se pierden. El patrimonio etnográfico y cultural abarca algo más que la cultura material. A pesar de la desaparición de los modos de vida tradicionales, aún hoy día se conservan técnicas, oficios, manejos y sobre todo costumbres y tradiciones que nos hablan de las señas de identidad de la comarca; labores de siega, elaboración del vino, la matanza, las fiestas de invierno y verano, los sistemas de ayuda vecinal que junto con los bailes y las músicas tradicionales conforman el círculo de tradiciones del medio rural. A pesar de la modernización de la sociedad aún se conservan oficios y técnicas artesanas, destacando la alfarería de Llamas del Mouro, los cunqueiros con sus técnicas de tornería, localizados en Tablao y Sisterna, los cesteiros como los de El Rebollar, o madreñeiros y ferreiros.  

 

Implicación y participación social. Los cambios acaecidos en nuestra sociedad han abierto un modelo de  participación y  el consenso como métodos de construcción social. Los nuevos modelos abogan por los planteamientos participativos con un enfoque ascendente que permita a la ciudadanía escoger su futuro. La comarca no se ha quedado ajena a ello, y ha sido la organización asociativa y vecinal la que ha impulsado junto los poderes públicos algunos de los procesos más importantes del desarrollo. El tejido asociativo de la comarca es muy numeroso (no suele ser muy operativo)  y con tendencia a la concentración en los núcleos urbanos. En los últimos años han aparecido en algunos pueblos, asociaciones  que un carácter cultural y vecinal, que son piezas fundamentales en el medio rural y especialmente para sus vecinos como canalizadores de las relaciones sociales internas (Gedrez, Posada de Rengos, San Antolín de Ibias, Tablao). Igualmente, la agrupación profesional o empresarial comienza a ser significativa en la comarca (asociaciones de autónomos, empresarios de turismo rural, viticultores), así como las de carácter lúdico-deportivo (bolos, cazadores).